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Grupo Técnico Igualdad del Ministerio Economia, Industria y Competitividad

7 de marzo. Víspera del Día Internacional de la Mujer.
Reunión del Grupo Técnico de Igualdad.

En los preludios de una día de tanta fuerza reivindicativa, de lucha contra todo tipo de violencias machistas -como pueda ser el acoso sexual- o contra la brecha salarial de género, la reunión de este Grupo Técnico ha adquirido un especial significado en este día, pues ha supuesto la constatación del sentido de los paros y las manifestaciones convocadas para el 8 de marzo, revistiéndolos de motivos y reforzando los argumentos que nos impelían a apoyar y a dar cobertura sindical a todas las movilizaciones del Día Internacional de la Mujer.

Con este escenario es imposible que podamos tener un conocimiento ajustado y real de lo que está ocurriendo en nuestro ámbito, que podamos realizar una valoración y análisis certero de la realidad que nos afecta y, por tanto, de tomar decisiones efectivas, medidas de prevención y de mejora adaptadas al contexto. En definitiva, que podamos avanzar en términos de igualdad.

Requerimos a la Administración que nos aporte los datos que ya tenía que haber enviado y presentado en este Grupo Técnico. De igual manera solicitamos la presencia de representantes con responsabilidades en sus organismos en materia de igualdad. Se ha convertido en norma que acudan a estas citas personas ajenas a los asuntos que se discuten en este Grupo, y que están desautorizadas para responder a las demandas del mismo, como es el caso de la representación designada por el INE, la Jefa del Servicio de Prevención, una decisión “marca INE” que origina situaciones surrealistas de difícil explicación. Por no hablar de organismos cuya representación brilla constantemente por su ausencia, como es el caso del Instituto Carlos III. Todas estas actitudes son, sin duda, una preocupante declaración de intenciones de la Administración hacia este Grupo Técnico y hacia las funciones y las acciones que de él se derivan, y que convierten la igualdad formal, que es la igualdad legal, en mero formulismo. No existe disposición ni voluntad de transformar esa igualdad legal en igualdad real.

En otro orden de cosas, y tras casi 7 años de la aprobación del Acuerdo de 27 de julio de 2011 de la Mesa General de Negociación de la AGE sobre el Protocolo de actuación frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo en el ámbito de la AGE y de los organismos vinculados a ella, Función Pública sigue sin proceder a su desarrollo, creándose con ello un vacío de actuación que provoca incertidumbre en la víctima, avocada irremediablemente a una situación de vulnerabilidad al no quedar identificado a quién debe recurrir ni cómo debe proceder, y que, por tanto no ve garantizada su adecuada atención en base a criterios de confidencialidad, urgencia e inmunidad. Con estas condiciones la situación de la afectada está condenada a agravarse, sin visos de obtener una solución suficientemente satisfactoria. Ya se empiezan a acumular experiencias en esta línea, como es el caso de acoso sexual ocurrido en una Delegación Provincial del INE. Es por esto que desde CCOO presentamos a la Administración un instrumento, un protocolo “base” para el Ministerio, que nos permita cubrir estas carencias con un mínimo de garantías, y que dé certidumbre a la Administración en el ejercicio de sus responsabilidades. A pesar de la receptividad que en anteriores convocatorias la Administración había mostrado para valorar una propuesta de protocolo planteada por CCOO, una vez expuesta formalmente en este Grupo Técnico la Administración hace amagos evidentes de desdecirse, alegando dificultades de engranaje legal y remitiéndonos a desbloquear el acuerdo en Función Pública.  Hay que recordar a la Administración en este Ministerio que es precisamente Función Pública quien tiene bloqueado el acuerdo, no la parte social.

Decepcionante el seguimiento del II Plan de Igualdad que la Administración nos presenta y que se resume en una ausencia absoluta de datos, concretamente de datos desagregados por sexo. Total desinformación sobre variables como las solicitudes de conciliación solicitadas por hombres y mujeres, de reducciones de jornada, de excedencias por cuidado de familiares o de participación en cursos de formación.

Asimismo la información que sí tiene a bien incluirse en el seguimiento del II Plan denota la cuestionable seriedad y compromiso de la Administración ante los asuntos que en este Grupo Técnico se dirimen. En ese seguimiento se han de reflejar las medidas generales y específicas establecidas por el II Plan de Igualdad que se hayan ido ejecutando a lo largo del ejercicio del 2017 por parte de los SSCC del Ministerio y de los organismos adscritos a él. Lamentablemente ciertos organismos hacen gala de su indiferencia, o tal vez mero desconocimiento, al no aportar apenas información sobre su actividad en lo que a aplicación de las medidas se refiere. Ejemplo de ello es el CIEMAT, cuya única reseña es indicar que no hacen cursos de igualdad para directivos por falta de presupuesto. Otros, en cambio, realizan un intento pírrico, por no llamarlo infantil, de aportación, puesto que queda en evidencia que su primera y principal preocupación es cumplir estrictamente con el expediente hasta extremos que resultan ridículos, con justificaciones absurdas que no responden a lo que las medidas requieren, en ocasiones verdaderos “actos de fe” del proceder del organismo ante determinadas actuaciones, o con exposiciones que se limitan a justificar lo injustificable.  Perplejidad sin paliativos.

Finalmente, desde CCOO señalamos a la Administración la necesidad de vigilar y respetar el lenguaje inclusivo en toda documentación y comunicación que se produzca en nuestro ámbito. El lenguaje refleja el pensamiento y lo hace visible. Lo que no se nombra, no existe. Es común encontrar en documentos, como los Planes de Acción Social, referencias exclusivamente masculinas. Son textos altamente masculinizados. De ahí que el proceso de sensibilización y concienciación demande tiempo y reflexión al lenguaje con el que se transmite y comunica a diario en el ministerio, sin prisa pero sin pausa, con el debido acento a la formación que todos y todas requerimos en esta cuestión.  En palabras de Virginia Woolf  “en realidad nada ocurre hasta que se describe”. Y si la mujer, lo femenino, no se refleja, entonces no existe, o existe en nuestro pensamiento desde una percepción de inferioridad, con la que construimos el mundo y nuestras relaciones.

Este 8 de marzo ha marcado un hito en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. Aunque ese día haya pasado ya, no lo han hecho así sus reivindicaciones que han llegado para quedarse con el clamor de los paros y las movilizaciones, y que exigen su inclusión urgente e inmediata en la agenda política y social. No hay excusas. Hay que quitarse ya el velo de la ignorancia y del conformismo, que nos ciega socialmente en pro de las imposiciones del patriarcado. Este no es solo un problema de las mujeres. El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres (Simone de Beauvoir). Y, por tanto, un problema de la sociedad en su conjunto, que precisa de la implicación activa y responsable de todos los sectores de poder y decisión, sociales, educativos, laborales, medios de comunicación, como agentes de cambio y transformación en aras de la igualdad de género, en aras del beneficio de todos y todas. Por ello…

 

SEGUIREMOS LUCHANDO COMO SI CADA DÍA FUERA 8 DE MARZO